- La sociedad civil frente a la corrupción: Actualizacion del plan de trabajo
Septiembre 13, 2010
El programa La sociedad civil frente a la corrupción fue concebido para el análisis de problemas de corrupción desde la perspectiva de los conflictos de interés involucrados. A partir de las experiencias de talleres realizadas en Lima, México y Buenos Aires con diversos actores de la sociedad civil dedicados a la transparencia y la lucha contra la corrupcion, los autores Hernán Charosky, Daniela Urribarri y Hernán Bonomo decidimos ponernos a trabajar en una edición del plan de trabajo especialmente dirigida a estudiantes y jóvenes en general. Utilizando dinámicas de debate y juego de rol, el plan de trabajo pretende continuar el camino iniciado por Idebate Press con la reciente publicación de Tolerancia crítica y ciudadanía activa: una introducción practica al debate educativo, en la promoción del pensamiento crítico como esencial para una activa participación ciudadana. Esperamos que esta nueva versión del plan de trabajo aporte a una mejor comprensión no sólo de las complejidades del problema, sino especialmente de la importancia de la participación activa de los jóvenes para la prevención de la corrupción.
Estimamos que el libro sera publicado en diciembre de 2010. Al igual que Tolerancia crítica y ciudadanía activa, La sociedad civil frente a la corrupción estará disponible en PDF para ser descargado de manera gratuita en Idebate.ñ.
Una introducción al plan de trabajo:
LA SOCIEDAD CIVIL FRENTE A LA CORRUPCIÓN
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Introducción general al plan de trabajo
A los fines expuestos en el Artículo II de esta Convención, los Estados Partes convienen en considerar la aplicabilidad de medidas, dentro de sus propios sistemas institucionales, destinadas a crear, mantener y fortalecer: [11] Mecanismos para estimular la participación de la sociedad civil y de las organizaciones no gubernamentales en los esfuerzos destinados a prevenir la corrupción.
(De Convención Interamericana contra la Corrupción; Art. III, Medidas Preventivas)
Al comenzar a elaborar la primera versión de este plan de trabajo, nos encontramos con la dificultad de establecer algún marco definitorio de la corrupción que pudiera abarcar el problema no sólo desde lo normativo, sino también desde las variadas percepciones que al respecto tiene la gente común en América Latina. Una característica notable del problema de la corrupción es su enorme impacto en el vínculo que la persona desarrolla no solo con su gobierno y con el estado, sino también con el resto de la comunidad. Otra característica importante, especialmente en los países con más altos niveles de corrupción, es la manera en que la corrupción afecta la valoración que la gente otorga a la democracia. Si bien corrupción define en términos normativos delitos que afectan la administración de recursos públicos, muchos se refieren con frustración a la “sociedad corrupta”, atribuyéndole a la palabra un conjunto más amplio y difuso de actitudes y comportamientos que pretenden graficar aquello que es lo opuesto a la virtud en la interacción social. De ahí que su sentido esté tan fuertemente afectado por características contextuales a la comunidad.
Sin embargo, existen marcos institucionales que sirven a los fines de establecer normas, alianzas y bases de cooperación para afrontar, aunque más no sea, partes de este omni-comprensivo problema. La Convención Interamericana Contra la Corrupción (CICC) es uno de ellos. Adoptada en la mayoría de los países de la región, ella reconoce el daño que la corrupción inflige a la legitimidad de las instituciones de la democracia, al tiempo que afirma “la importancia de generar conciencia entre la población de los países de la región sobre la existencia y gravedad de este problema, así como de la necesidad de fortalecer la participación de la sociedad civil en la prevención y lucha contra la corrupción.” La CICC es una herramienta útil para abordar algunos de los serios problemas de corrupción que se destacan en las Américas, sirviendo de marco referencial para la implementación de políticas especificas en ámbitos locales. Por eso, el programa La sociedad civil frente a la corrupción fue concebido para sumar a esfuerzos institucionales ya existentes, que cobran forma a partir de la convención. Este plan de trabajo se propone entonces contribuir a las respuestas que los distintos países miembros pudieran elaborar frente a las recomendaciones del comité de expertos, parte del mecanismo de seguimiento de la implementación de la CICC.
Percibiendo el problema
Más allá de convenciones y acuerdos entre estados, este manual surge a partir de asumir que la corrupción impacta negativamente en la calidad de la democracia, al afectar la legitimidad de sus instituciones. Aun cuando la magnitud del daño y la conciencia que sobre ello tiene la sociedad son cuestiones que no pueden todavía ser mensuradas con precisión, pocos se aventurarían a cuestionar que la corrupción afecta negativamente sobre el reparto social de bienes y oportunidades. Algunos trabajos miden la percepción que ciertos grupos o sectores tienen sobre la corrupción pero estos siguen sin permitirnos conocer tanto la opinión de la sociedad en su conjunto como el grado o nivel real que esas prácticas asumen en cada lugar. Tal es el caso de los índices de percepción creados por Transparencia Internacional, o las encuestas que periódicamente producen otras instituciones como Latinobarómetro. Si estos índices son insuficientes para conocer las características especificas de la corrupción en una determinada sociedad, no lo son para impactar en el modo en que los individuos perciben la salud de las instituciones que los gobiernan. La influencia que estas mediciones han logrado recientemente en la opinión pública se debe posiblemente a que ellas operan como legitimadoras de percepciones muchas veces intuitivas de la gente, influenciadas en algunos casos por experiencias personales, pero también por la manera en que la prensa o la política local aborda estos problemas. Y su poder legitimador es tal que pueden ser utilizadas por muchos como excusas para la evasión de responsabilidades y deberes cívicos. Si la población está convencida de que los dineros públicos son robados, existe un poderoso incentivo para la evasión fiscal. De la misma manera, si la población presiente que su opinión no es tenida en cuenta porque la política y la gestión publican están corrompidas, se debilitan los incentivos para la participación cívica. Al mantenerse al margen, los ciudadanos desencantados acaban por convertirse en espectadores pasivos de la corrupción.
Hemos visto entonces que estos índices de percepción pueden afectar percepciones e impactar sobre la actitud de las personas respecto a las instituciones. Pero hemos notado también que estos índices no permiten precisar demasiado acerca de las características reales que la corrupción adopta en cada contexto, debido que ellos solamente reflejan opiniones de algunos integrantes de la comunidad. Si queremos comprender las características particulares que la corrupción adquiere en cada organización social y sus efectos en la comunidad, es necesario avanzar hacia análisis más complejos que admitan una diversidad mayor de vertientes desde las cuales observar los hechos, y que necesariamente requieren de la participación activa de una mayor cantidad y diversidad de miembros en las comunidades afectadas.
Definiendo el problema
Cuando debatimos corrupción, nuestras opiniones están a menudo basadas en elementos de valoración que van más allá de lo meramente legal. La educación, el entorno cultural y nuestros diferentes medios de valorar moralmente ejercen una poderosa influencia en la manera en que diferenciamos lo que esta bien de lo que esta mal. Estas diferenciaciones determinan a su vez distintos problemas. Las prácticas económicas, políticas y sociales en general involucran una compleja trama de actores con los más diversos intereses, cuya interacción toma formas determinadas en gran medida por estas realidades contextuales. Es por eso que los conflictos que naturalmente derivan de estas interacciones no necesariamente serán los mismos en todas partes. Pero en cualquier caso, es precisamente en esa interacción, y en la manera en que los actores resuelven los conflictos de ella derivados donde se corrompen las normas. Ahora bien, ¿de que normas hablamos aquí? ¿Nos estamos refiriendo únicamente a las normas jurídicas o estamos también hablando de sentido común, de ética, y de cultura?
A principios de los años 90, la corrupción irrumpió en la agenda internacional, percibida mayormente como un obstáculo a la efectividad de los programas de agencias y organismos de cooperación internacional destinados a la asistencia económica de países en desarrollo. Una tendencia generalizada a considerar la corrupción prácticamente como un sinónimo de soborno limitó la comprensión de diferencias cualitativas entre diferentes casos—y por consiguiente las diferencias entre distintas sociedades. En consecuencia, el diseño de programas de prevención y lucha contra la corrupción devino en un reducido paquete de recetas con formulas universales que soslayaban las diferencias que pudieran existir en los distintos ámbitos de aplicación.
Más allá de las percepciones de organismos multilaterales, la corrupción es señalada repetidamente en muchos países de la región por sus habitantes como indicador de las fallas de la transición democrática. Esto señala la frustración de muchísima gente respecto a los logros que la democracia exhibe en la región, pero también denota las enormes expectativas que hay depositadas en sus posibilidades, en términos de mayor igualdad de oportunidades para todos.
El plan de trabajo La sociedad civil frente a la corrupción no pretende ofrecer recetas para solucionar o prevenir corrupción. Existen numerosos ejemplos de normas e instituciones cuya implementación mejoraría—y de hecho mejora–los niveles de transparencia en la gestión pública. Sin embargo, no creemos que estos ejemplos puedan reemplazar al dialogo entre las diferentes partes de una comunidad como proceso necesario para la producción de las soluciones más efectivas. Este material propone entonces diferentes maneras de estructurar diálogos que permiten a los participantes de las actividades pensar de manera crítica los problemas de corrupción para poder identificarlos y comprenderlos. Así, los participantes desarrollan una mayor capacidad para colaborar en el diseño de soluciones a los problemas atendiendo a las características particulares que estos adquieran en su comunidad.
Abordaje metodológico
El propósito del plan de trabajo La sociedad civil frente a la corrupción es contribuir a la capacidad de quienes lo utilicen para articular visiones sistémicas de la corrupción desde múltiples perspectivas de análisis, que incluyan los intereses de diversos actores sociales presentes en un conflicto.
El punto de partida de este trabajo es la presunción de que el fenómeno a analizar es complejo, y que la valoración de la legitimidad de los acontecimientos y sus actores requiere primero alcanzar ciertos consensos mínimos que permitan establecer convenciones. Por este motivo, una parte sustantiva del plan de trabajo esta enfocada en explorar distintos mecanismos de mediación en conflictos y búsqueda de consensos.
Los ejercicios incluidos en La sociedad civil frente a la corrupción han sido utilizados en tres talleres experimentales, con audiencias formadas principalmente por personas y organizaciones dedicadas a temas de transparencia o monitoreo de calidad institucional, periodistas y líderes comunitarios en general. Luego de esas experiencias, sin embargo, nos inclinamos a pensar que es el ámbito educativo el espacio más adecuado para el desarrollo de las actividades aquí propuestas. El material ha sido compilado teniendo especialmente en cuenta su utilización como plan de trabajo para mejorar la comprensión de los problemas de corrupción por parte de los jóvenes. Son ellos quienes en última instancia decidirán los rumbos que las democracias latinoamericanas adoptarán hacia el futuro, y de su mayor o menor comprensión de las complejidades e intereses presentes en sus sociedades dependerá la calidad de las soluciones que puedan idear.
Los ejercicios fueron diseñados para poner bajo la lupa conflictos que proveen suelo fértil para que la corrupción florezca, explorándolos desde la perspectiva de diferentes integrantes de la comunidad. A lo largo de las actividades, los participantes utilizan herramientas de análisis, mediación de conflictos y construcción de consenso que permiten abordar la diversidad y complejidad de conflictos e intereses presentes en toda sociedad, utilizando recursos que requieren y promueven la participación colectiva. Utilizando ejercicios de debate y juegos de rol, el material pone en cuestión prejuicios y patrones de valoración, al tiempo que los casos de estudio facilitan la ruptura del esquema binario de análisis—correcto/incorrecto, bien/mal, corrupto/no corrupto.
El material está organizado de modo tal que, siguiendo la secuencia propuesta, los participantes pueden adquirir nuevas herramientas de análisis en cada ejercicio de manera progresiva. El primer ejercicio presenta entonces un panorama general de las perspectivas de análisis que serán usadas a lo largo de todo el taller. Estas son las perspectivas del derecho, la ética, la económica y la institucional o democrática. Utilizando una metodología de debate simple, los participantes deben argumentar a favor y en contra del accionar de los protagonistas en una serie de siete casos, teniendo en cuenta las diferentes perspectivas de análisis al interpretar la legitimidad de sus accionares. Visto desde cada una de las perspectivas mencionadas, los participantes de la actividad determinan:
- Si una norma jurídica ha sido violada y especifican la norma (perspectiva del Derecho)
- Si una regla social, no escrita, de conducta ha sido violada, y formulan la regla (perspectiva ética).
- Si se han malgastado fondos públicos, explicitan el gasto y/o si se ha distorsionado la competencia en el mercado de manera arbitraria (perspectiva económica).
- Si el hecho debilita la credibilidad de una o varias instituciones de la democracia, y en tal caso, qué institución ha sido afectada (perspectiva institucional o democrática).
El segundo ejercicio introduce algunas irregularidades que se encuentran con frecuencia en la administración pública, y explora mecanismos para elaborar soluciones de manera colaborativa. Trabajando en grupos, los participantes de la actividad deben proponer soluciones a problemas específicos que se les presentan, y al mismo tiempo deben colaborar con sus compañeros de otros grupos en la elaboración de soluciones a las irregularidades a ellos asignadas. El ejercicio propone un mecanismo similar a la revisión por pares, modalidad deliberativa que los países signatarios utilizan para evaluar de manera cruzada las medidas que cada gobierno propone para implementar la Convención Interamericana en su respectivo país.
El tercer ejercicio se propone indagar mecanismos deliberativos que permiten sacar a la luz posibles conflictos de interés entre los responsables de la gestión pública. En particular, la actividad utiliza un formato de audiencia pública, mediante la cual los participantes deben evaluar una terna de candidatos a ocupar un puesto de control administrativo. El juego de rol es utilizado aquí como marco para reflexionar no sólo acerca de las ventajas de los mecanismos de decisión participativa, sino también acerca de sus complejidades y problemas. Asimismo, la audiencia pública propuesta aquí sugiere una activa participación de organizaciones no gubernamentales como actores representativos de algunos sectores de la sociedad civil, abriendo la puerta al debate por parte de los participantes acerca del rol de este tipo de organizaciones en mecanismos de democracia participativa.
El cuarto ejercicio aborda las controversias en torno a los diferentes modelos de financiación de la política, mediante una dinámica de roles, en un proceso de negociación colectiva. Por un lado, el ejercicio invita a reflexionar acerca de un tema complejo, en el cual no es simple tomar posiciones dado que casi todas las soluciones son sub-optimas y presentan implicancias y consecuencias no siempre deseadas. Por otro lado, la actividad promueve la práctica de la negociación y la búsqueda de consensos que permitan la formación de coaliciones entre los diferentes grupos asignados.
Finalmente el último ejercicio propone la puesta en práctica de las perspectivas de análisis exploradas en la construcción de soluciones a problemas específicos que los participantes seleccionan de un menú de situaciones provistas. En esta actividad, los participantes combinan capacidad de diagnostico con comprensión de los intereses específicos que representan, surgidos de su elección dentro de una serie de roles provistos, para establecer las herramientas mas adecuadas a la solución del problema.
Todos los ejercicios cuentan con una sesión de cierre en la que los participantes analizan–ya fuera de los roles que desempeñaron durante la sesión—de que manera los problemas vistos en los ejemplos afectan a su comunidad. En esta etapa se trabaja sobre situaciones que hayan ocurrido o estén ocurriendo en la comunidad al tiempo del desarrollo del taller. Los casos son provistos por los mismos participantes, y el objetivo es intentar determinar si alguno o algunos de los mecanismos ensayados en el taller pueden contribuir a la solución de los mismos y de que manera pueden ser implementados.
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BUENO NOSE KE DICER