El Rap político en Bolivia

Mayo 29, 2009

Por: Johana Kunín
Antropóloga: johanakunin@gmail.com

En El Alto y en La Paz, grupos de jóvenes rapperos mezclan música rap con ritmos altiplánicos para cantar sobre la realidad política boliviana, el orgullo de sus raíces indígenas, para criticar la discriminación que sufren y “educar” a otros jóvenes.

El rap político boliviano, particularmente el de las ciudades de La Paz y de El Alto—localidad aledaña a la capital con altos índices de pobreza y reproducción demográfica—se suele presentar como un instrumento de crítica a la clase política y de lucha contra “el imperialismo”. Sin embargo, el movimiento está muy marcado por la agenda temática y el financiamiento de las agencias gubernamentales municipales, nacionales, internacionales y de las ONGs.

Desde 2000, y especialmente desde la asunción de Evo Morales a la presidencia, se ha producido un significativo aumento de las reivindicaciones del pueblo aymara así como del orgullo y la autoestima de los alteños, protagonistas de las protestas que propiciaron en parte su triunfo. Aquellas manifestaciones le dieron una notoria visibilidad a la ciudad de El Alto y atrajeron importantes fondos de ayuda internacional. En algunos casos propiciando los cambios sociales que se avecinaban y en otros intentando convertir a la juventud en “líderes positivos” y no contestatarios, las agencias han financiado proyectos de música rap para exaltar el orgullo aymara o para realizar campañas de educación vial, por ejemplo. Es así como los jóvenes alteños y paceños, muchas veces con convicción ideológica y otras condicionados por sus ganas de grabar un disco o presentarse en público, han participado musicalizando al ritmo del rap el aire de cambios que vive el altiplano boliviano.
Los medios de comunicación bolivianos e internacionales han hecho una prominente cobertura del tema, a menudo bajo la lupa del exotismo y resaltando los tintes rebeldes de las ideas de los jóvenes. Los jóvenes o “changos” sin embargo, no son meros “objetos aculturados”; tampoco son solamente “la voz revolucionaria de Octubre ”, sino sujetos activos que participan de procesos de negociación a nivel local, nacional e internacional que influyen en su (re)construcción identitaria. Los raperos indican que su música “no viene de Estados Unidos”, si no de los barrios marginales de negros y latinos de ese país que, como ellos, han sido históricamente discriminados y por eso hacer rap “no es alienarse”.

El rap político en su contexto

El rap llegó a Bolivia en los años 90. Imitando al programa de TV “Sábados Populares”, los jóvenes se reunían y hacían coreografías grupales con música tecno que poco a poco fue acercándose al ritmo del rap. Varios bolivianos que hacían rap y vivían en el exterior empezaron a traer rap en inglés y castellano al país. En los barrios ricos de las ciudades bolivianas comenzó a imponerse el “gangsta rap” y sus letras sobre crimen, violencia y drogas, y con él las peleas de pandillas. A partir del 2000, con la eclosión de movimientos sociales contestatarios, el rap se hace más político, sobre todo en la ciudad de El Alto. El género se expande especialmente después de los sucesos de Octubre de 2003 como medio para trasmitir reivindicaciones étnicas, denunciar la discriminación, criticar a la clase política y “al imperialismo” y educar a los jóvenes. En general, utiliza pistas digitales con instrumentos andinos (quena, zampoña) como fondo de las rimas.

“Cuanto más alienado, más americano, más en inglés y menos boliviano, mejor era el rap en los 90. A partir del 2000 empezó a surgir el hip hop de otra manera, más consciente, más social, más patriótico, más nacionalista” —rapero paceño.

El movimiento de rap político se articuló inicialmente en torno a la radio y al centro cultural juvenil Wayna Tambo de El Alto y al Pub Tiwanaku en La Paz. El programa de radio “La Nueva Flavah” en La Paz y “El Rincón callejero” en El Alto aun difunden el universo rapero social andino. De acuerdo con Mollericona (2007), existirían sólo en El Alto un centenar de grupos de hiphoppers. Es un fenómeno esencialmente masculino, ya que hay pocas mujeres en este ámbito. Sin embargo, una de las líderes más importantes de La Paz es mujer.

El rap como instrumento de lucha

El rap se presenta, sobre todo para algunos jóvenes alteños, como un “instrumento de lucha”.
En lo que refiere a la política nacional, el rap ha sido usado para protestar contra el ex presidente Sánchez de Losada—conocido como “el Goni” u otros políticos denostados por los jóvenes. Resta por ver qué función cumplirá esta música a lo largo de todo el gobierno de Evo Morales, a quien los changos en gran parte apoyan.

…ahora que ha subido el Evo ¿contra quién van a protestar? Es su propia gente. Eso me parece tonto. Muchachos no canten contra su presidente, ustedes lo han puesto ahí. Protestar contra las drogas me parece buena onda, protestar contra la gente mediocre de Bolivia me parece buena onda, protestar contra las cosas malas que hacemos los bolivianos como sentirnos menospreciados me parece bien” —rapero alteño.

Rap comercial o rap underground

Rap vida Ares man. (La Paz)
Tantos que esperan
algo a cambio
Remuneración, fama
y cuenta en un banco
…no espero que mis temas
se conviertan en un himno
…es que el arte no se vende
no se cambia por nada
no se transa por mujeres
ni menos se busca fama

Existe una dicotomía entre Rap comercial y Rap underground o alternativo. Para los raperos alteños, los paceños son unos “jailones” del rap comercial que hacen todo por el dinero. A pesar de las acusaciones cruzadas, no hay una clara intención de lucrar con la venta de la producción musical en ninguno de los grupos. El método de intercambio más habitual es el trueque entre changos ó el intercambio de temas usando tarjetas de memoria MP3 o teléfonos celulares.

“Si lucrar es vender tu CD a 10 pesos cuando la tapa te sale 3 y todo el trabajo que te cuesta, yo creo que es recuperar lo que has invertido” —rapero paceño.

“El problema es que ellos [los raperos alteños] no tienen criterios para hablar a la prensa o cómo abordar un tema. Chocan con los medios de comunicación porque usan esos adjetivos para insultar a las personas. Aunque ahora están yendo más por ellos que por nosotros. Por la diversidad, por la diferencia, por el aymara. Están buscando cómo hacer para resaltar. No nos preocupamos porque nosotros ahora trabajamos con el hip hop. Ya no es sólo un gusto, ahora es un trabajo con personas que quieren invertir en el hip hop” —rapero paceño.

La calle/drogas

Los temas de la calle y el consumo de alcohol son recurrentes en el rap social alteño y paceño. Sin embargo, no son los más conocidos del movimiento porque los medios no suelen reflejarlo, probablemente debido a su carácter contracultural o de denuncia de una realidad menos “pintoresca” que la que habla del “retorno a los orígenes”. Los raperos que cantan sobre estos temas se han quejado de que la prensa “sólo se interesa por los que cantan en aymara” y que su rap, sin embargo “es el más real”. Es interesante como algunos raperos elaboran el significado del consumo de drogas desde la cosmovisión andina:

Influencias Alto Lima Rima. (El Alto).
…pues no falta el muchacho confundido
borracho anda perdido
con esto de la joda y de la droga anda perdido
necesita del alcohol para así tener valor
y caer en lo más bajo
no cree en el trabajo
pues está al servicio de su vicio…
Y esta es mi advertencia para mi gente
vengo hablar honestamente
al joven adolescente
pues te crees muy valiente
por ser desobediente
mejor abre la mente
que la vida de repente puede tornarse diferente
y de un modo inconciente puedes volverte un delincuente
ya tuviste suficiente
necesitas más apoyo
para salir de ese maldito hoyo
en el que te has metido
así tu vida no tiene ni sentido
tú robas, te drogas y tomas no sabes lo que añoras
ya a la muerte poco a poco te asomas
por qué no reaccionas
escucha los consejos de tus viejos
solo así llegaras lejos
no tendrás complejos
si te alejas de pendejos
maleantes
pedantes
buscando contrincantes
de gente ignorante
porque no piensas antes
que destruyéndote la mente
te ganas el desprecio de la gente
un cambio en tu vida es urgente

“En el colegio me invitaron y me gustaba hasta que un día comencé a darme cuenta de mi realidad, y me he preguntado si esto [el consumo de la marihuana] es de Bolivia y dije “no, no es de Bolivia”. Son cosas que han venido de afuera para destruirnos a nosotros, para callar nuestros pensamientos. Como también la religión es el opio de la sociedad, entonces las drogas también. Se han hecho para marear a la sociedad. Están frenando todo lo que los jóvenes podrían aprender y servir a su país. Un día desperté con esa idea y decidí dejarlo. En la cultura colla no existe tomar drogas o alcohol. El hombre inca, el indio, era “ama sua, ama llulla, ama quella” (no robes, no seas flojo, ni mentiroso)—rapero alteño.

“”Yo soy callejero” -dicen- “a mi la calle me ha enseñado. Yo soy cabrón”. Quieren ser los machos. Vivir en la calle ellos lo ven como ser el capo de la película. Eso lo podes ver en las películas de rap. Estados Unidos nos vende en sus películas una forma de vida. Entonces muchos chicos quieren parecer como los malditos de Sangre por Sangre. Quieren legitimar su personalidad. Que les tengan respeto. Por eso muchos quieren “ser callejeros” aunque no hayan sido callejeros. Si lo viviste que se quede para vos”—rapero alteño.

Discriminación

Burguesía. Ukamau y ke. (El Alto. Wayna Tambo).
Como vez por causa de esta burguesía
La desigualdad crece cada día
Mira los jailones
paseando por El Prado
diciendo que yo no les agrado
que falsas ilusiones se hacen en su mente
insultando, humillando a la gente
Chequea yo vengo de la pobreza
Donde mi gente solo vive con tristeza
Si estos jailones me critican no me interesa
Porque aquí la unión hace la fuerza…

Los raperos de El Alto describen una cuádruple discriminación a la que hacen frente: por ser jóvenes, por ser aymaras, por ser alteños y por ser raperos. Para todos ellos el rap tiene una función catártica, de desahogo frente a esta situación. Muchos de ellos sienten que la sociedad los ve como peligrosos o criminales, no por hacer rap, si no por vestirse como raperos. Después de 2003, se han visto, sin embargo, revalorizados por ser los jóvenes alteños los principales protagonistas de las protestas.

¿Alienación? Identificación de la juventud altiplánica con la comunidad negra de EEUU

Qué representas. Invisible MC. (El Alto, 2006)
…tus rimas en inglés / Sólo mintiendo
Te crees americano / Eres un alienado
Te olvidas de tu verdad
Que eres boliviano
Y quieres ignorar
Tu esencia, tus raíces
Ahora es el tiempo que analices
estás atrapado en los Andes
Mira yo te hablo realidades de las calles
Pobreza, delincuencia y hambre
…cantas rap sólo por moda
Quieres ser conocido
Tu rimas sin sentido

Ante la pregunta de si se creen “agringados o enajenados” por hacer rap, la respuesta de todos es un contundente “no”.

“…donde haya calles, calles pobres, ahí es el hip hop, ¿ubicas? El hip hop no tiene país ni nación. Es universal. Son los negros de África los que han hecho esto. No podemos decir que un gringo estadounidense ha hecho esto. Son las voces de África contra la discriminación”—rapero alteño.

“Ellos nos quieren atrapar con esa música comercial que tal vez es su realidad, de los hip hoperos norteamericanos, ¿no? de tener buenas mujeres, con poca ropa, hablar mal de ellas, ultrajarlas y tener su auto rebotando y estar con los dientes de oro y los anillos. Esa es su realidad, pero nosotros aquí tenemos otra realidad. Aquí estamos viviendo en pobreza. Ahorita El Alto se puede comparar con el Bronx. Hay mucho racismo. Hay pobreza. Esas son nuestras necesidades que tenemos que reclamar a partir de la música. Creo que se podría ser moderno y originario. Yo soy un aymara contemporáneo, de este tiempo, y convivo con los dos lados. Hay gente que se cierra y me dice cómo vas a fusionar nuestra música de los pueblos originarios con música gringa. Yo podría hacer música o folklore originario pero no lo hago porque necesitas recursos para grabar, para contratar a la gente, Yo si tuviera plata hubiera hecho un grupo con 30 músicos que estén tocando zampoña y yo esté cantando en aymara con mucho gusto. Yo hago hip hop porque es más barato”—rapero alteño.

“Estamos en una época en la que esa música está en todo el planeta y más que decir que es algo americano decimos que es un instrumento de lucha para los jóvenes. Porque en este tiempo, sólo los burgueses tienen instrumentos para expresarse con música, se pueden comprar guitarras, baterías, teclados, pagar un estudio. Tienen un dinero para poder expresarse. Nosotros hemos optado por lo más sencillo y lo más factible para un joven en Bolivia es hacer rap si quiere decir su verdad. Solo tienes que escribir tus ideas en un papel, buscar que alguien te grabe y lanzarlo”—rapero alteño

El rap es un genero musical que requiere pocos recursos e instrumentos musicales. Seria por eso “la opción más acertada” para la realidad boliviana. La utilización de pistas y mezclas digitales sirve también para introducir partes de discursos de políticos, sonido de disparos, voces de gente desesperada en Octubre, teatralización de situaciones de venta o consumo de drogas o de situaciones de discriminación, dentro de las mismas canciones.
En lo que respecta a la supuesta aculturación de los jóvenes por hacer rap, Daniel Rico, director de Patrimonio Intangible de la Alcadía de La Paz, señala: “Ahora el rock se asume como algo de todos, pero antes no. Lo mismo sucede con el rap. Si tuviéramos muchos changos haciendo covers de Eminem en inglés yo diría, ¿qué esta pasando con la creatividad de los changos? Habría una influencia, pero no creatividad… Aquí hay por el contrario un muy fuerte trabajo creativo con elementos muy propios”.
“A pesar de los signos irrefutables de “alienación” cultural prevalecientes en los jóvenes aymaras de El Alto, las actitudes de estos changos siguen siendo ordenadas y estructuradas por la tradición familiar de sus mayores. Lo que asegura que todas las identidades juveniles, incluso las más rebeldes, mantienen su conexión con la cultura aymara urbana que las prohijó. Tanta cadena, tatuaje, pantalón ancho, melenas o aretes sólo forman parte de una etapa, de las los 13 a 17 años de edad, en la que la nueva generación necesita trazar fronteras con sus padres. Una vez que la línea está cavada, la distinción deja de ser tan imprescindible y se produce un retorno gradual hacia las redes familiares con las que se había operado la ruptura” (Guaygua y Quisbert en Archondo, 2000: 73).
En este sentido es importante recordar que las culturas no son como los seres vivos que pueden morir y desaparecer por completo. Las culturas no mueren, mucho menos son verdaderas o falsas; por el contrario, lo híbrido y la carencia de pureza son dos aspectos que más bien las caracterizan. Sin embargo, la hibridez vive mediada por las relaciones de poder entre lo hegemónico y lo contracultural, por los conflictos y las resistencias. No se puede pensar en una simple “mezcolanza” cultural donde todos los elementos se meten en una licuadora y sale un rico melange líquido y homogéneo. Ha sido interesante comprobar que si los jóvenes se identifican con las culturas del hyphenation* afro-americanas o chicanas de Estados Unidos, el Goethe Institut y La Alianza Francesa de La Paz han sabido interpretar o contribuir a esta percepción trayendo a raperos franco-congoleses y turcos-alemanes (dedicados a rapear contra la discriminación y a favor del “mestizaje”) a realizar actividades con los changos alteños y paceños.

Si la calle y el consumo de drogas son importantes temas del rap social alteño y paceño, “Octubre” es, sin duda, otro de ellos. La “Guerra del Gas” marcó de manera definitiva la subjetividad de los changos.

“Todos los raperos de El Alto han hablado de lo de Octubre. Ha sido y es una cicatriz. Todos le han dedicado un tema. Estábamos en la calle. No dejábamos pasar a ninguna movilidad, todos hemos hecho nuestro aporte…Todos somos héroes”—rapero alteño.

El Alto y “Octubre”

Wila Masis (hermanos de sangre) Ukamau y ke. Wayna Tambo. El Alto.
El Alto amanece
Abanderado con crespones negros
De lado a lado
Por la sangre derramada
…A mi pueblo le han metido bala
Disparando con gases y balinas
A las demandas de la gente
Armando mítines
Que viven gobernando
Estamos motines
Armando barricadas
…Por causa de gobiernos corruptos
los estados,
a ojos cerrados
sin ver la realidad
de la sociedad
Que mucha gente se está acabando
en la pobreza,
en la delincuencia
Por eso es que el pueblo reclama
pidiendo justicia
Haciendo sus paros, sus huelgas
Para que sean escuchados
Fusil, metralla, el pueblo no se calla
Genocida, vendepatria
asesino de Bolivia,
como una arpía
la renuncia la única vía
de la violencia la conciencia no les pesa
Queremos la conciencia
de Goni y de Mesa
gobierno incapaz,
el pueblo quiere gas
para Bolivia no quiere paz
El Alto y La Paz
Goni cabrón entiende,
el gas no se vende
porque en democracia,
del pueblo depende

“Incluso un amigo nuestro ha muerto cuando estaba yendo al puente. La policía empezó a disparar. Era bien triste verlo ahí muerto.”—rapero alteño.

Después de Octubre surge un fulgor sobre el protagonismo de El Alto en la historia contemporánea boliviana. Esto hace que el alteño haya dejado de esconderse sistemáticamente. Se dice que los hijos de los migrantes rurales y mineros han fundado realmente la ciudad de El Alto durante la Guerra del Gas de octubre de 2003, por más de que se haya fundado formalmente en 1985. Los changos desde hace cinco años se identifican públicamente con El Alto. Ivan Nogales, director del teatro Compa recuerda: “Nos sentimos ciudad desde Octubre. Esto ha marcado a los jóvenes y ha definido una nueva forma de sentirse parte de la esquina, del barrio, de la calle, de El Alto. Ha sido un acto de descolonización muy importante lo que pasó en Octubre y posteriormente hasta ahora. Los jóvenes están reivindicando con discursos y prácticas políticas la transformación social…con [una] lectura del mundo andino”.

La política, los políticos y la excepción llamada Evo

El rap de Evo. Marraketa Blindada. La Paz.
Evo pueblo
Por un mundo nuevo
Evo Pueblo
Sentimiento eterno
Evo pueblo
Yo te represento
Evo pueblo
Un hermano en serio
Cocalero de Chapare
Resistiendo a los yankis
Buscando dignidad
para Bolivia
Aunque el imperio
Quiera dividirla

Los raperos en general rechazan la figura de los políticos tradicionales. Sin embargo a menudo negocian la realización de conciertos o talleres con fondos de los gobiernos nacionales, municipales, de partidos políticos o de agrupaciones. Ante esto indican que quieren construir una ciudadanía juvenil “no política” o al menos no político-formal.
“Muchos jóvenes no quieren saber de la política. Yo a partir de que reclamo por los niños de la calle ya estoy haciendo política. Muchos jóvenes hacen política pero dicen que no hacen política. Porque esta palabra “política” ya está muy ensuciada. Es como decir “ratero”. Entonces hay que buscarle otra palabrita para que los jóvenes se interesen porque es muy necesario para la lucha. Yo de por si ya quiero ser medio político, quiero hablar así y me siento bien cuando yo transmito mis palabras”­—rapero alteño.

Sin embargo, a nivel general, los raperos apoyan al actual presidente.

“Cuando lo estaban posicionando al Evo, en mi casa lloramos todos, mi abuela…era como el final de una película. Era como el triunfo de una lucha grande. Es como si la gente del pueblo lograra el poder”—rapero alteño.

“A mi me gusta que una cara de llama como yo esté en la presidencia”—rapero alteño.

Algunos raperos sin embargo le han criticado su amistad con Hugo Chávez o el hecho de que “está cerca de la burguesía de siempre”.
Tal como indica Mollericona (2007: 38), “los jóvenes en Bolivia en la actualidad estarían viviendo un tiempo de disponibilidad ideológica relacionado con lo indígena”, un momento “eufórico” que algunos han llamo el fenómeno “Evo-manía”. Varios entrevistados han resaltado que ahora tener un apellido aymara “es lo máximo”. En las apelaciones políticas, ya no se habla a los “compañeros” (que remite a tiempos sindicales), si no a los “hermanos” (en referencia al apelativo que usan los pueblos originarios). Este cambio en la subjetividad de los (jóvenes) alteños (o de muchos bolivianos, en general) es causa probable de la aparición y conformación del rap político altiplánico, su estética, retórica, puesta en escena y lugar en la escena política. Como dijo un rapero alteño, “somos más que nada mestizos, pero somos aymaras por convicción”. Es significativo verificar que los padres de una buena parte de los raperos han tenido o tienen cierta participación, política, sindical u organizativa.

“Mi abuela en cada movilización que había ella siempre iba con su estandarte. Era dirigente de los gremiales de los mercados de mi zona. Claro que eso inspira”—rapero alteño.

La geopolítica del rap

América Latina. Ukamau y ke. Wayna Tambo. El Alto.
Ya suena la campana
de Bolivia marka
no queremos nada
con el TLC y el ALCA hay que cambiar
el modelo neoliberal
que causa desempleo
convulsión social
el capitalismo
que se caiga en el abismo
porque solo quiere obtener más ganancias
saqueando las riquezas de los suelos
con su régimen de violencia

El rap parecería reflejar la complejidad de la situación boliviana contemporánea: frente a los graves conflictos derivados de los reclamos de autonomía de los departamentos del sureste, se hizo un concierto en favor de la “unidad del país”; el rap participó también en actividades para promover la amistad con Chile—tradicional enemigo nacional, a partir de la Guerra del Pacífico en 1879—, por la nacionalización de los hidrocarburos, en el cierre de campaña del MAS (partido político de Evo Morales), a favor de que la capitalidad permanezca en La Paz, y recordando los hechos de Octubre y los de enero de 2007 en Cochabamba, donde un enfrentamiento entre campesinos y trabajadores militantes del MAS y los simpatizantes del gobierno departamental dejo un saldo de varios muertos. Algunos raperos así como analistas bolivianos sostienen que la agencia de cooperación estadounidense USAID organizaba actividades promoviendo el “liderazgo positivo juvenil” en El Alto con el fin de evitar otro “Octubre”. Desde la Sección de Asuntos Culturales de embajada de Estados Unidos en La Paz indican que es relevante el hip hop en sus actividades con los jóvenes bolivianos porque “es una expresión musical que nació en EEUU, une a las culturas de Bolivia y de EEUU. En ese sentido, cumplimos con nuestra misión de promover un mejor entendimiento entre nuestras culturas”.
Mario Rodríguez, del centro cultural Wayna Tambo, El Alto, cuenta que “después de Febrero y Octubre del 2003 hubo una política norteamericana muy fuerte para perforar la capacidad transgresora y rebelde de los/as jóvenes a partir de hacer circular mucho financiamiento. Nosotros, por ejemplo, fuimos bombardeados por agencias norteamericanas y por la propia embajada, que buscaban hacer actividades con nosotros. Nosotros no aceptamos ninguno de esos financiamientos. Pero sí circuló y circula mucho dinero para jóvenes. Mi sensación a priori es que el impacto de eso recursos no disminuyó la acción política de muchos sectores raperos, por el contrario, el contexto político y cultural los está colocando en medio de toma de posiciones muy activas”.
Son llamativas también las actividades que varios de los raperos aymaristas alteños han realizado en Venezuela y Cuba. Tal vez no sería tan errado decir que existe una “geopolítica del rap social andino” (o de la parte menos marginal de él) y esto configura la identidad de sus participantes que, al mismo tiempo, modifican la realidad social nacional (e internacional).

“Sucre esta[ba] exigiendo la capitalia [plena] y en La Paz [habían] organizando un Cabildo, había, no sé, 2 millones de personas, toda La Paz, y nosotros hemos estado ahí cantando una canción en aymara. Eso lo organizaba la Prefectura y la Alcaldía de la Paz en 2007. Por primera vez nos hemos presentado ante milloooones de personas, nuestros vecinos nos han visto, nuestros papás, nuestros tíos, del campo han llegado, por la tele nos han visto”—rapero alteño.

Relación con las instituciones

En la Perez no se para
LP La Paz – Para la Alcaldía de La Paz

Transeúntes, conductores
Respetemos las paradas
En La Perez no se para, ni se sube, ni se baja
Entre usuarios, pasajeros
Apoyemos este cambio
¡vamos! ¡vamos!
…No al caos
Si al orden
A vivir en paz
No lo olvides jamás
Viva el desarrollo de La Paz

Las letras de las canciones que atestiguarían un evidente “despertar político” de los jóvenes (sobre la identidad aymara, los acontecimientos de Octubre, la discriminación, los derechos humanos, la educación vial, etc.) son hechas muchas veces bajo encargo o invitación de partidos políticos, ONGs, Juntas Vecinales, Alcaldías o Servicios de Cooperación Internacionales. Los jóvenes aprovechan el financiamiento otorgado por dichas instituciones para la grabación de sus discos o para hacer presentaciones en público. La mayoría de estos jóvenes, no podría grabar o presentarse sin estos apoyos. Las instituciones tampoco podrían afanarse de proyectar la “verdadera voz juvenil” sin realizar estos eventos.
“Las alcaldías tienen una función publica y ellos invitan a los raperos a que hagan una temática. Hay empresas que también te invitan pero ahí depende tu vocación porque es para vender cosas. Las instituciones proponen la temática y te dan un libro así de grande y te dicen: “resumime y haceme una canción”. Ellos dan lo técnico y nosotros lo artístico. Mis amigos punk me contaron que hace cinco años era el punk y cuando ya más no les sirvieron, chau. Es lo mismo. Las ONGs te re-contra imponen lo que quieren. Es como los cristianos, te profesan una cosa y después tienes que ir a profesar a los demás” —rapero paceño.

“No estaba de acuerdo en ese tipo de acciones [educativas] porque son compradas, por el gobierno municipal, por el estado. Ahí te están diciendo qué decir. Te están imponiendo. No quiero manchar mi carrera con algo así. Una vez nos prometieron grabar un jingle para un partido político y nos prometieron estudio y apoyo. En un sentido estábamos de acuerdo, pero voces de mis amigos dijeron “no, nos vamos a estar vendiendo”. Hasta ahora pienso que ha sido una decisión acertada. El partido actual de gobierno antes de las elecciones nos había ofrecido eso” —rapero alteño.

“Yo cobro por mi trabajo. Nos han contratado a nosotros para hacer ciertas publicidades y nosotros la hemos hecho con éxito y nos han vuelto a llamar porque podemos hacer temas desde comerciales hasta underground que suenen y que lleguen a las personas. Nos han contratado y nos han llamado y no existen una explotación en nuestro caso”.—rapero paceño.

Desde la Alcaldía de La Paz se reconoce que ha habido muchas embajadas y ONGs que han encontrado en el hip hop “una vía que conecte con los jóvenes, de escucharlos, de entenderlos, de dejar que se expresen”. Desde el centro cultural juvenil alteño Comunidad Sur Gery Lopez cree que los jóvenes lo hacen por necesidad, para obtener recursos para grabar un CD. “Pero hacerlo [a través de una institución] es una práctica contracultural. Porque es la gente joven como tal la que canta, la que baila, no la institución”.
El problema mayor de la relación de los raperos con las instituciones -a nivel general- no es sin embargo el de la potencial cooptación. Coincidimos con Yudice en que quienes participan en la red de articulaciones descritas siempre se ven obligados a negociar, pero “preocupa que la práctica cultural corra el riesgo de responder a mandatos preformativos que dejan poco espacio a las experiencias no adaptables a la imagen del desarrollo, del valor, de la autoestima, enteramente influida por las ONGs” (Yudice, 2002:193). Esto creemos estaría sucediendo con temáticas como “la calle” o “las drogas” que no consiguen generalmente auspiciantes o promotores y se producen en circuitos marginales e independientes. También será relevante analizar qué sucederá cuando el rap ya no esté “de moda” en el mundo “ONGnizado”, ¿qué pasará con la subjetividad y la existencia de jóvenes “en riesgo social” que han sido reclamados constantemente por la prensa y las instituciones el día que ya nadie los busque?

El rap aymara

Hijos Del Tawantinsuyu
Raza Insana. El Alto.

Del Tawantinsuyu,
somos los hijos Somos latinos, negros, indios y mestizos
Hoy vivimos cambios, complicaciones
Cómo no, si somos hijos de violaciones

El rap en aymara es minoritario. Sin embargo es el más mediático. Hay changos que advierten que sus compañeros con marcadas reivindicaciones étnicas en su música (como la inclusión de ritmos andinos) y en su puesta en escena (como el uso en el escenario de simbologías andinas en su vestimenta), lo hacen para que los llamen a cantar a eventos financiados por agencias nacionales o internacionales.

“La mayoría de los raperos habla y canta mal en aymara. Pero con eso quieren ser famosos” —rapero alteño.

“Yo no sé hablar aymara. Pero para mi es más que un idioma. Aymara es toda una cultura, una raíz y si yo quiero rapear en aymara sólo para impresionar que sé aymara pero no sé nada sobre lo que es un aymara estoy utilizando algo que me va a favorecer para ser más famoso”—rapero alteño.

“Hay pocos grupos que cantan en aymara porque todavía sienten vergüenza. Estamos viviendo todavía una colonización. No es que no saben. Cuando uno quiere, aprende. Como muchos chicos no saben el inglés y aprenden”—rapero alteño.

Categorización de los grupos de raperos

Resulta difícil establecer categorías para clasificar corrientes dentro de este variado universo sin caer en divisiones arbitrarias. Sin embargo, los siguientes cinco grupos resultan útiles a la hora de comprender el fenómeno y sus diferenciaciones internas mas evidentes.2
1) La Paz: Rap para la educación ciudadana
Debido a los medios económicos con los que cuentan y a las conexiones con agencias nacionales e internacionales, los raperos políticos de La Paz son los que más discos han grabado en estudio. Cantan solamente en castellano y se autodefinen en general como bolivianos antes que como aymaras. Las temáticas que tocan en sus canciones intentan ser “positivas” y critican a los raperos que sólo se quejan. Expresan que su objetivo es educar a los jóvenes, ayudarlos a tomar consciencia, tratar “temas sociales con mensaje”.

“Lastimosamente el hip hop ha sido estigmatizado por las pandillas, las drogas y un montón de elementos negativos. Creemos que con nuestro ejemplo estamos limpiando todo eso” (rapero paceño).

2) El Alto: rap de reivindicación de identidad aymara con apoyo institucional y cobertura mediática.
Esta tendencia se concentra sobre todo alrededor del centro cultural comunitario Wayna Tambo y está compuesta por algunos pocos grupos minoritarios aymaristas que cantan en aymara. Por este hecho, sin embargo, son los que tienen mayor cobertura mediática (aún más que los paceños). A menudo tildan a los medios de comunicación de manipuladores, aunque frecuentemente les conceden entrevistas. Han trabajado con diversas organizaciones y partidos políticos; artistas de este grupo participaron en eventos a favor de la nacionalización de hidrocarburos, dando talleres para hijos de mineros, para comunidades afrobolivianas en los yungas, e incluso a nivel internacional, participando en encuentros en Cuba, Ecuador y Venezuela. Visten como los paceños con pantalones anchos, gorras de baseball y chamarras americanas; pero además usan ponchos y los típicos gorros lluchus. En muchas de sus canciones se hace alusión a la identidad “boliviana”, “aymara” y “latina”; se recuerda a los caídos en Octubre, se critica a los medios de comunicación, a la clase política y al “imperialismo” y se aboga por un cambio social. El nombre o el seudónimo de los cantantes o MCs es, en general, en aymara. Sus rimas suenan al ritmo de pistas con instrumentos andinos.

3) El Alto: pequeños grupos de rap político y callejero con participación institucional ocasional
En general no han logrado grabar un disco completo de manera oficial, a veces logran grabar algunas canciones en un estudio casero. Son más jóvenes que los de la tendencia anterior y no cuentan con cobertura mediática. Las temáticas de sus canciones se basan gran parte en “la vida callejera”, siendo “la calle” la legitimadora del buen rapero. Esto es una tendencia que proviene de Estados Unidos. No son necesariamente lo que se conoce como “niños de la calle” pero han pasado o pasan la mayor parte de sus días en la calle. En sus canciones tienen componentes críticos y aleccionadores: denostan a la policía, a los políticos, se quejan de la discriminación y la pobreza y cuentan historias donde intentar instruir a otros jóvenes sobre los daños del consumo de alcohol y drogas con el trasfondo de un yo ya lo pasé, no te lo aconsejo. Muchos han tenido problemas con las drogas o el alcohol y han estado internados en centros de rehabilitación y/o han tenido problemas con la policía (cárcel o arrestos). A menudo tienen un doble discurso con respecto a las drogas, educando en sus letras contra el consumo pero sin lograr seguir esa indicación para sus propias vidas.
Ocasionalmente han sido invitados a cantar o componer para ONGs o en actos políticos pero algunos han confesado que “no se acuerdan para qué o quién”. En general no cantan ni hablan aymara pero introducen también pistas andinas en su música. Muy pocos entienden la lengua, menos la hablan. Alegan que sus padres no les han enseñado para que no sufran discriminación, porque no tenían tiempo o porque no vivían con ellos.

4) El Alto: Raperos marginales
Son los que llevan sus ideas anti-sistema y críticas a políticos, capitalismo e imperialismo hasta las últimas consecuencias. No representan a ningún partido político u organización. Sus trabajos se conocen sólo de las presentaciones en público. Al igual que en las tres tendencias anteriores, los raperos marginales no cuentan con medios suficientes para grabar sus propios discos. Su diferencia es que no negocian su independencia artística o creativa para grabar su música. Es por esto que no cuentan con material grabado. Se consideran “under reales”. No les interesa hacer pública su identidad como raperos. El rap es una forma de relacionarse con sus pares desde la expresión de sensaciones e ideas manifestadas en duelos líricos de improvisación, llamados “batallas de gallos” o en shows colectivos. No cantan en aymara pero utilizan pistas andinas.

5) El Alto: raperos independientes con su propio estudio
Son jóvenes que han logrado ahorrar y comprarse una computadora para así establecer un estudio casero. Esto les otorga mayor libertad a la hora de componer y grabar. En general terminan convirtiéndose en productores de otros raperos, ofreciendo sus servicios de grabación o de elaboración de videoclips a un precio módico. Difunden su música por Internet y ocasionalmente la venden, aunque no la producen con fines de lucro. Sus canciones hablan de temas políticos, discriminación y, en menor medida de la identidad aymara. No cantan en aymara pero utilizan instrumentos andinos vía pistas digitales como fondo de sus rimas.

Conclusión

Con este trabajo se ha intentado reflejar el hecho de que las identidades étnicas no son algo dado de una vez por todas ni reflejan necesariamente lo que marcaba a estos pueblos antes de la invasión colonial española. Mantener, perder o adoptar tales identidades depende mucho de cada contexto histórico y tiene algo siempre de estrategia deliberada (Albó, 2001: 342).
Las prácticas de todos los actores sociales involucran a la vez aspectos económicos, culturales y políticos. Esto significa que todas expresan y tienen consecuencias en las relaciones de poder establecidas, ya sea reforzándolas o alterándolas. (Mato, 2001) En este sentido, no se puede entender al rap político como una pura expresión cultural, si no como parte de un proceso político (gobierno actual de Evo Morales) y social (redefinición de categorías como aymara, indio, mestizo, imperialismo) y condicionada por aspectos económicos como la producción de los discos o las presentaciones en público que a menudo dependen de los fondos de agencias locales o extranjeras que imponen o sugieren su propia “agenda” temática de las canciones..
En los actuales tiempos de globalización, la producción de representaciones sociales por parte de actores sociales significativos se relaciona de diversas maneras con su participación en sistemas de relaciones trasnacionales en los cuales intervienen también actores locales de otros países y juegan papeles importantes algunos actores globales. Esto no implica que tales actores locales adopten sin más las representaciones sociales que promueven los actores globales, sino que las elaboran en el marco de esas relaciones trasnacionales. El resultado es que las representaciones que orientan las acciones de numerosos actores locales que juegan papeles significativos en la orientación de las transformaciones sociales en curso, se relacionan de manera significativa, pero de formas diversas, con las de los actores globales. Si bien en algunos casos esto supone la adopción de ciertas representaciones y de las orientaciones de acción asociadas a ellas, en otros implica rechazo o resistencia, negociación o apropiación creativa (Mato, 2001)

Cabría pensar si estas representaciones negociadas por los diversos actores no conllevan a veces una esencialización impuesta desde fuera, a una museificación de la cultura indígena. “El mensaje que dice “si te mueves, no sales en la foto”, no hace sino poner al descubierto los mecanismos de invisibilización a los que son sometidos (los indígenas) mediante la asignación de un papel en la historia de la humanidad que tal vez sea a ellos quienes menos beneficia (….) el mundo indígena ha globalizado una puesta en pie colectiva que le ha llevado en muchos casos a aceptar la definición impuesta desde afuera pues se han visto en la paradójica situación de que para reclamar dignidad e igualdad tienen que mostrarse diferentes y el precio a pagar es la esencialización a la que se someten y son sometidos” (Moran Varela, 2008).

Está claro que no se puede ser un celebrador acrítico de la cultura popular. Tal como explica Alabarces, hay que tener una lectura compleja -que no puede reducirse a la superficie del texto poético- sino que debe abarcar lo musical, la puesta en escena, los circuitos industriales y comerciales, los espacios de realización, los rituales de consumo, las practicas de los consumidores; y también, las instituciones y los agentes que participan de las relaciones. Es imposible analizar un fenómeno como el de la música popular por fuera de una mirada de totalidad, que reponga el mapa de lo cultura -completo y espeso- en una sociedad determinada. Caso contrario, ocuparnos de estas “zonas libres de la cultura puede llevarnos a la autonomización populista”, a la celebración del fragmento aislado, de ese espacio donde el débil se hace fuerte y celebra su identidad, sin ver las innumerables ocasiones en que el poderoso marca los limites de lo legitimo y lo enunciable.

La importancia del rap social boliviano, que dista mucho de ser masivo o monolítico, sólo puede ser comprendida como parte de un proceso histórico y social que constituyó dinámicamente la identidad boliviana, aymara y alteña. Se debe huir de la falsa dicotomía entre cultura popular contestataria y cultura masiva occidentalizante y “alienada”. El rap altiplánico boliviano probablemente sea ambas cosas y, también, todo lo que está entremedio. ñ

NOTAS:
1. Este artículo fue elaborado gracias a la contribución del Programa Regional de Becas del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). El trabajo forma parte de los resultados del Proyecto “El rap aymara: ¿contracultura, aculturación o hidridez?” que fue premiado con una beca de investigación en el Concurso “Cultura, Poder y Contra-hegemonía” convocado en 2007 en el marco del Programa de Becas CLACSO-Asdi para investigadores junior de América Latina y el Caribe. Ha sido avalado por el Instituto de Investigaciones Sociológicas (Argentina).
Las citas textuales utilizadas en el articulo fueron extraídas de las entrevistas realizadas por la autora a cuarenta jóvenes de La Paz, El Alto y de otros departamentos bolivianos, pertenecientes a veinte grupos musicales diferentes. Con el fin de dar mayor libertad para hablar a los entrevistados se les garantizó el anonimato.
2. Esta categorización es, por su puesto, arbitraria y tiene por fin facilitar la descripción “académica” del fenómeno. Hay grupos de música que podrían estar ubicados en más de una tendencia ya que están en los límites de una y otra. Ninguna agrupación se autocalifica dentro de una u otra tendencia ya que fueron elaboradas por puros fines explicativos.
*Hyphenation en inglés es la acción de unir con un guión. En este caso referimos al hecho de usar y concebir la identidad como “guionada”: italiano-americanos, asiático-americanos, afro-americanos
_____________________________________________________

BIBLIOGRAFÍA
—Alabarces, Pablo; Rodríguez, María Graciela (2008) Resistencias y mediaciones. Estudios sobre cultura popular Paidos, Buenos Aires
— Albó, Xavier (2001) “Identidades étnicas y política en Bolivia, Perú y Ecuador” en XIV Reunión anual de Etnología MUSEF, La Paz
— Guaygua, Germán (2001) “La construcción de la identidad local urbana: el protagonismo de la juventud alteña” en Tinkazos Nº 9 Año 4 PIEB, La Paz
—Guaygua, Germán; Riveros, Angela; Quisbert, Máximo (2000) “Ecografía de la juventud alteña” en Tinkazos Nº 5 Año 2 PIEB, La Paz
—Mollericona, Juan (2007) Jóvenes hiphoppers aymaras en la ciudad de El Alto y sus luchas por una ciudadanía intercultural PIEB, La Paz
— Mato, Daniel (2001)“Introducción: Cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización” en Mato, Daniel (comp.) Estudios Latinoamericanos sobre cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización (Buenos Aires: CLACSO) en www.clacso.org/wwwclacso/espanol/html/libros/mato/mato.html
— Morán Varela (2008) “A quién beneficia el mito del buen indígena ecológico” Pukará Nº 27 Enero La Paz
— Yudice, George (2002) El recurso de la cultura (Barcelona: Gedisa)

pueblos

Comments are closed.